Titulo: Melancholia / Melancolía
Director: Lars Von Trier
País: Dinamarca
Género: Drama
Guión: Lars Von Trier
Fotografía: Manuel Alberto Claro
Música:
Reparto: Kirsten
Dunst, Charlotte
Gainsbourg, Kiefer
Sutherland, Charlotte
Rampling, Alexander
Skarsgård, Stellan
Skarsgård, Udo
Kier, John
Hurt, Brady
Corbet
Sinopsis: Justine (Kirsten Dunst) y
Michael (Alexander Skarsgård) celebran su boda en una suntuosa fiesta en casa
de su hermana (Charlotte Gainsbourg) y su cuñado (Kiefer Sutherland). Mientras
tanto, el planeta Melancolía se dirige hacia la tierra.
Entre tanta película comercial, estrenos y
diferentes propuestas en la cartelera; siempre hay un par de películas que
rompen la presteza absoluta y permiten al espectador ejercitar una actividad
hoy en día bastante olvidada en el cine: pensar. Es el caso de esta compleja fábula
sobre el fin de los tiempos, con la que el iconoclasta y polémico cineasta Lars
Von Trier consigue proyectar toda su sagacidad en esta película que reniega del
género de ciencia ficción y otorga dones a gran escala de enorme intensidad dramática
y filosófica.
LA VIDA EN LA TIERRA ES PERVERSA.
Melancholia es el título de este proyecto. Además, es el nombre del planeta que se
dirige a la tierra, y es también la enfermedad que padecen sus protagonistas. La
película conformada por un prologo y dos capítulos cuenta la historia de
Justine (protagonista del primer capítulo), una mujer que acaba de casarse y lo
celebra en una fiesta nocturna en casa de Claire (protagonista del segundo capítulo)
junto a sus familiares y amigos. Mientras tanto, ocurre un misterioso fenómeno cosmológico
—el acercamiento de un planeta a la órbita terráquea— que inquieta a toda la
humanidad ante la posibilidad de que termine por estrellarse con la tierra De esta manera Von Trier induce al espectador
en dos vertientes, por una parte tenemos esta familia ahogada en resentimientos
al mero estilo Festen (Thomas
Vinterberg ,1998) que tras trascurrir el metraje van desnudando sus verdaderos
sentimientos y asperezas, y por otro lado Von Trier se gana nuestra efímera atención
con su eminente representación sobre el fin del mundo y la manera en que este
hecho apocalíptico interfiere en la centralidad de sus protagonistas. Lo brillante de Melancholia, es que Von Trier niega toda facultad distintiva del género
de ciencia ficción, y no se inclina por la salida más fácil, es decir, por
mantener la tención ante la incertidumbre de si finalmente los planetas
colisionaran. En los primeros minutos del prologo Von Trier resuelve el
misterio, y de esta manera dicta la idea de que esta vertiente o premisa fantástica,
es solo el suelo nutricio y vital para el ejercicio dramático que se verá a continuación en Melancholia.
La cámara de Von Trier sigue el deambular de
una pareja recién casada (Justine Y Michael) por la fiesta de celebración que la
hermana de Justine (Claire) organizo. En esta velada nocturna repleta de rencores
familiares y continuas desilusiones, Justine experimenta el decaimiento emocional
cuando encarna la realidad de este ambiente decadente y frívolo y comienza a
experimentar secuelas de la enfermedad mental que al parecer tiempo atrás padeció.
Entre tantos reproches, vaivenes emocionales y agotamiento existencial, el
matrimonio parece prisionero del fracaso desde el día de la celebración. En este primer capítulo estudiando los
comportamientos de los familiares (especialmente el del padre y la madre de
Justine) se visualiza la típica representación de Von Trier sobre la burguesía decadente,
todo ello amalgamado con los punzantes diálogos y la fuerte puesta en escena
del realizador.
En el segundo capítulo (que se percibe
totalmente alejado del primero, incluso el conjunto parece estar conformado por
dos proyectos totalmente diferentes pese al predominio direccional) observamos
a Claire. Han pasado algunos meses y Claire acoge en su casa a su hermana
Justine cuya enfermedad ha saboteado prominentemente. Durante esta estadía,
ambas hermanas experimentan cambios rotundos ante el inminente malestar. Claire
pasa de ser una mujer fuerte y decidida, y se convierte en una mujer angustiada
y entregada ante el sentimiento de la preocupación y la barbarie por el planeta
que se acerca sigilosamente a la tierra. Claire teme a la muerte, y se derrumba
ante la idea de la finitud de su vida y de los suyos. Por otro lado Justine y
su sonrisa envenenada despliega rápidamente un comportamiento irracional, una pulsión
acelerada y antihumanista; que encara, que entiende la muerte y su finitud de
una manera muy diferente y nihilista a la de su hermana. Estos dos mundos
diferentes, estos campos de batalla heterogéneos, Justine y Clarie, finalmente
chocaran de manera melancolía y se entregaran rotundamente ante el catastrófico
desenlace.
Me gusta enormemente esta película de Von
Trier, incluso me gusta más que su Anticristo,
ya que parece ser una película más interesante y para mi, más lúcida. Los
climas y el tratamiento en ambos capítulos me conmueven y me resultan acordes
con lo que quiere obtener el realizador. Claro que si comparamos esta propuesta
con los filmes que representaron la grandeza de Von Trier, pues hay grandes puntos
de separación; sigo prefiriendo al Von Trier de antaño que hurgaba hondamente
en sus propuestas y representaba las grandes diatribas de los valores morales
que levantan nuestra sociedad. Pero aún así, Melancholia me despierta gran admiración. Von Trier proyecta en el filme todo su resentimiento y odio hacia la humanidad
(este sentimiento es palpable) y consigue una obra que aunque posee ciertos
huecos en ciertos puntos del argumento, consigue esquivarlos brillantemente con
su optimo tratamiento en el asunto, su deslumbrante prologo en slow motion
wagneriano, su conglomerada puesta en escena, su progresión y sustancialidad dramática,
su dominio de fuerza de campo, de paisajes naturales y artificiales de hondura
sin retorica, y su apoteósico y calamitoso final.

Aplausos de pie para Dunst y Gainsbourg.
Si antes tenía ciertas dudas sobre Kirsten Dunst y su faceta como actriz, en Melancholia he experimentado una lesión
de espectador al constatar que no sólo posee cierta agudeza actoral, sino que
su trabajo supera lo sobresaliente y destacado. Dunst decide liberarse del
estigma que el cine comercial norteamericano le ha aprisionado y demuestra que
es una actriz de armas tomar capas de encarar los personajes más difíciles y eclécticos.
Igual de genuina y maravillosa me resulta la siempre interesante Charlotte
Gainsbourg, que se aleja mucho de lo que hizo en Antichrist, y manifiesta su versatilidad en un papel que le viene
como anillo al dedo. Genuina elección por parte de Von Trier para representar a
sus protagonistas, dos personajes que brillan con sus argumentaciones y
singularidades, dos trabajos magníficos que deben ser ensalzados en esta
temporada. El plato técnico el cual ahora conforma un grado de importancia
superior en los filmes de Von Trier, resulta nuevamente deslumbrante gracias a
la brillante fotografía de Manuel Alberto Claro, la exacta edición y la
maravillosa composición de Wagner.
Melancholia nació para polarizar las
opiniones. En mi, tuvo un resultado positivo y enaltecedor. Es una película interesante
que viene a romper la oscura mediocridad del género y que presenta una nueva
propuesta mucho más inteligente y creíble. Una película con una carga dramática
impresionante e imágenes imborrables de la retina. Un acido manjar provocativo
de musas desnudas sobre el prado, caballos rebeldes que niegan su destino y paisajes consumidos por la neblina. Una película
deslumbrante en el sentido más profundo de la palabra.
Nota:8.0/10