Titulo: The Tree of Life
Director: Terrence Malick
País: Estados Unidos
Género: Drama.
Guión: Terrence Malick
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Música: Alexandre Desplat
Reparto: Brad
Pitt, Sean
Penn, Hunter
McCracken, Jessica
Chastain, Fiona
Shaw, Crystal
Mantecon, Pell
James, Joanna
Going, Kari
Matchett, Michael
Showers
Sinopsis Años 50. El film narra la
evolución de Jack, un niño que vive con su madre (Jessica Chastain), que
encarna el amor y la bondad, mientras que su padre (Brad Pitt), que representa
la severidad, es el encargado de enseñarle a enfrentarse a un mundo hostil.
Sean Penn interpreta a Jack en la edad adulta. Por otro lado, se trata también
la historia del Universo desde sus orígenes.
Terrence
Malick, es ese director consagrado en el pseudo-anonimato, cuya personalidad inescrutable
ejemplifica moderación y discreción. Muy poco se sabe del artista, pero mucho se enaltece y se glorifica la obra. A Malick el sistema no lo ha podido amansar ni pervertir y por ello ha dejando
de lado el ego al que muchos realizadores recurren hoy en día, para centrarse a
la realización de optimas visiones cinematográficas
de alto contenido simbólico y metafísico. Parece ser uno de los pocos realizadores
lucidos, capaces de cargar tras sus
espaldas el verdadero significado y sentido de esa profesión. Tras muchos años
de espera, finalmente ve la luz su actual proyecto, titulado enigmáticamente The Tree of Life. Película infalible de
una desbordante belleza estética y narrativa que ha sido concebida para dividir
la crítica y aniquilar las expectativas de una concurrencia que no conoce la
obra de su realizador.

Si
pensamos en lo que dijo Italo Calvino «Un clásico es aquel que nunca ha
cesado de contar lo que tiene que contar» entonces descubriremos que The Tree of Life ya es un clásico, porque la propia propuesta
parece entender formalmente que su tiempo y su concesión del arte cinematográfico
no lo va a definir ni entender. The Tree
of Life dejar ver una prodigalidad narrativa y una arquitectura visual y estética
apabullante, que revela en su mayoría la suprema autoridad y originalidad de su
realizador. A manera de viaje y gracias
al uso de analepsis, el director nos sumerge en su universo —nuestro
universo— para contarnos lo que otro realizador jamás contaría. La sencillez y
la suntuosidad de su propuesta argumental, radican en retratar el crecimiento
paralelo —y conexo— de una típica familia, de un universo en formación con sus
misterios y maravillas, y un árbol que como todo lo demás, crece en busca de la
luz a pesar de sus heridas. Malick no
opta por la concesión cinematográfica de su tiempo, obvia la ya sobreexplotada
y arquetípica resolución de la narrativa en el cine, y por el contrario, crea
una obra destinada a explotar todos los enigmas que envuelven la vida misma durante
su desarrollo —en esto radica principalmente su éxito— Malick fundamenta su
propuesta en esconder u omitir los extensos diálogos —la parte física y
material del argumento— y profundizar más en la parte sensorial, o en última
instancia, utilizar su mejor arma, su inexplicable cualidad por trasmitir
sensaciones, sentimientos y verdades con sus poderosas imágenes. Lo que diferencia a Terrence Malick del resto, es su lenguaje visual y
narrativo, su indudable e intachable manera de narrar una historia por simple o
trivial que sea, Malick convierte lo común en una experiencia metafísica revitalizante,
profundizando en la sencillez para trastocar los temas ocultos que se esconden
tras una sonrisa, una lágrima o un suspiro. Así
mismo, podríamos entonces aclarar que The
Tree of Life no puede caer dentro de la caracterización de
«regular/irregular» ya que su misteriosa forma no subyace dentro de lo común y
le permite diferenciarse y alejarse satisfactoriamente de lo antes visto. Pero,
aun así, su compleja arquitectura narrativa ya consagrada a los artilugios del
montaje Malickiano, remite en cierta medida al clasicismo escrupuloso y ofuscado
del detalle.

MADRE
Jessica
Chastain, encarna —de manera sobresaliente— a la madre generosa, dotada de una belleza
interior digna de la pureza misma, tan generosa como prodigada a los suyos, clemente,
inmaculada, la pura afabilidad divina. Simboliza la Gracia celestial que define al cosmos, que va mas allá de las obstrucciones
y los planes del hombre —la madre danzando frente al árbol de la vida ajena a las intenciones
de la gravedad simboliza la gracia misma
que lo cubre todo, la intención desbordada de que no lo entendemos ni
entenderemos todo—. ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Malick incrusta el prototipo cosmológico de la
formación del universo —Big Bang— y su constante evolución y expansión. Pronto
descubrimos el nacimiento de las estrellas y la formación de las galaxias. Es
el momento más bello y simbólico de la vida, el proceso evolutivo en su más
alta proporción. Malick cambia —simbólicamente— del universo, a la madre que
anuncia su embarazo. El milagro de la vida, el nacimiento y la formación.
Sin conseguir un plano fijo, Malick optimiza de manera honesta y brillante, la
esplendidez de la niñez y le otorga el grado de magnificencia y gozo supremo en
toda la jerarquía que compone el crecimiento del hombre. Malick de ahora en
adelante va a conseguir instaurar en esta simple familia, todas las categorías fundamentales
de la filosofía a la que remite; y gracias a este arquetipo simbólico, va a
lograr ir en búsqueda del origen de todos los valores y las etapas que
fundamentan la vida misma. El resultado es únicamente visible, ya que el
director opta por mostrar y no por decir, omitir la palabra y darle más poderío
a la imagen.

PADRE
Brad Pitt encarna
al padre y dirigente autoritario de esta familia, amante de la música. Simboliza
la Naturaleza. Imponiendo e
inculcando a sus rebrotes la necesidad de enfrentarse a la hostilidad de la
vida. Disciplina, dureza, fortaleza deben ser los síntomas de sus hijos que han
de ser resistentes para el porvenir. Pronto se ve envuelto en conflictos
referentes a la propiedad intelectual y se aleja de su familia gracias a sus
actividades laborales que lo obligan a iniciar una excursión por el ambiente
capitalista dominante de los años 50. La Naturaleza
pronto revela su verdadera sensibilidad y consagrando la vida mucho más allá de
la gracia del nacimiento. Aparecen los primeros síntomas de factores que también
definen la vida y que egoístamente el hombre niega y edita. La enfermedad, la
perversidad, la guerra, el mal… Malick encandila sus cuestiones filosóficas, al
preguntarse principalmente por el origen del mal, alejándose de las cuestiones bíblicas
y centrándose en la posibilidad de un Dios ausente. Los retoños —dignos de la
gracia— pronto sienten la incompatibilidad por estos nuevos descubrimientos,
incluso miran con temor a su padre, hay una gran barrera entre ellos. Mientras la Naturaleza hace partícipe a sus
habitantes de sus cualidades, los retoños consiguen madurar y
cosechar lo aprendido en donde finalmente los principiantes se han hecho
hombres.

HIJO
Sean Penn
interpreta a Jack (etapa de madures), el hijo mayor que ha conseguido superar todos
los deseos que frustraron a su padre. Vive en medio de una enorme selva de
metal. La metrópoli del siglo XXI. El vacio y la frialdad que muy bien definen
la supuesta evolución del hombre hacia el modernismo, lo material y lo cósico,
pronto inundan las imágenes. Jack demuestra una gran nostalgia por el recuerdo
de su infancia, con sus sufrimiento y su felicidad, el paraíso vivido. Pronto
Jack experimenta la catarsis y se adentra a la supremacía de un espacio/tiempo
que va más allá del entendimiento y la razón humana. En donde pasado, presente
y futuro se fusionan para dar paso a una nueva razón universal y cosmológica.
Todos —padre, madre, hermanos, el Jack de la niñez y de la madurez— se
encuentran en este espacio onírico vitalista —una playa— en donde ya todos han
liberado sus ataduras y se reencuentran en esta utopía ambigua y melancolía que
resulta excitante de ver y escuchar.
Con todas mis
fuerzas te abrazo:¡deja que tu llama
encienda mi espíritu y que, en el ardor
de la lucha, encuentre yo la
solución al enigma de tu ser! ¡Pensar y vivir
durante milenios, arroja plenamente
tu contenido! Si ya no te queda
ninguna felicidad que darme, ¡bien! ¡Aún tienes
— tu sufrimiento!
Preciosas palabras
la que conforman el Hymnus an das leven «El
himno a la vida» y que acordemente podría definir la concepción que Terrence
Malick le otorga a la vida en su película. The
Tree of Life es como hemos observado una película muy desafiante y
profunda, que logra adjudicarle al espectador el don del análisis. Una película
que resulta hermosa de ver y comprender, que con sus intensísimas imágenes consigue
trasmitir toda la gama de sensaciones y sentimientos que encierran la niñez y
la simpleza del hombre. Una película que cuenta con un elenco de actores
juveniles sublime, Hunter McCracken y Laramie Eppler ejercen las mejores
actuaciones masculinas en lo que va de año. Su sutileza, su poder por trasmitir
mucho sin decir palabra alguna dejan de relieve el inmenso poder actoral de
estos niños y el infalible control de Malick en la dirección de actores. Junto
a ellos, Jessica Chastain consigue aportar un plato exquisito de actuaciones
inolvidables. Desplat acondiciona la originalísima edición, con su suave y
tenue sonido de piano que aunque endulzan la propuesta, no vienen a superar los
momentos de mayor intensidad que acompañan las obras de los grandes del género
como lo son Smetana, Mahler, Holst, Berlioz o el multiinstrumentista serbio
Arsenije Jovanovic. Y como era de esperar, la escasez que se observa en
estos últimos años en cuanto a calidad en diseño de fotografía, ha terminado.
Ya que Emmanuel Lubezki ofrece su mejor trabajo hasta la fecha. Un diseño de fotografía
desafiante, rico en poderosos contrastes y colores vivos que enfocan y respaldan
la excelsitud del cosmos y de la naturaleza.
Fascinante durante todo su
metraje, trascendente y prominente, The
Tree of Life supone una obra que de seguro futuras generaciones visionaran
y seguirán como influencia e inspiración. Una película que conjetura una vuelta
de tuerca a todo el género cinematográfico, y la manera en si, de la narrativa cinematográfica.
Una película alucinante, embriagadora y seductora. Una obra maestra.
Nota: 10/10