Titulo: Sleeping Beauty
Director: Julia Leigh
País: Australia
Género: Drama.
Guión: Julia Leigh
Fotografía: Geoffrey Simpson
Música: Ben Frost
Reparto: Emily Browning, Rachael Blake, Ewen Leslie, Peter Carroll
Sinopsis: Lucy (Emily Browning) es una estudiante universitaria que se
mete en el mundo de la prostitución para financiarse sus estudios. Se convierte
así en una "belleza durmiente", a la que se droga diariamente hasta
que pierde el conocimiento, y se le coloca en una habitación especial donde
varios hombres hacen todo tipo de actos con ella que no puede recordar a la
mañana siguiente. Como si esas horas nunca hubieran existido.
Trailer: Sleeping Beauty
Aun me cuesta asumir y creer
—y se que a muchos de los lectores les costara reconocer— que uno de los
títulos que pintaba de interesante este año, resulte ser un verdadero timo, una
estafa rotunda que predicaba gran derroche de maestría, destreza y polémica con
el excelente tráiler y el punzante y sugestivo argumento. Hablo indudablemente
de la opera prima de Julia Leigh, Sleeping
Beauty. Abalada bajo las luces de la neozelandesa Jane Campion, la película
conjeturaría una nueva revisión o versión contemporánea del cuento de los
Hermanos Grimm Dornröschen (Bella
Durmiente).
LUCY EN EL CIELO CON
DIAMANTES.
Incluso para los que se
preguntan qué de novedoso tendrá esta nueva versión libre del famoso cuento,
les puedo adelantar que el titulo de la película es sólo un pretexto absurdo
para atraer espectadores curiosos y generar polémica. La historia de esta chica
que vende su cuerpo a hombres maduros poderosos y burgueses, no responde a
ninguna teleología rebuscada o argumental con el famoso cuento. Julia Leigh “se pasa de viva” al promocionar su película
como una versión contemporánea de la obra literaria, solo porque en el filme
una joven duerme profundamente por causa de los placebos, mientras sus clientes manosean y ultrajan su cuerpo. Dentro de los múltiples problemas y errores de
la película (muchos de ellos imperdonables por cualquier tipo de espectador),
encontramos que desde los primeros minutos del metraje, la propuesta parece
desprovista de vida, de intención y de sustancia. No hay nada, pero nada
interesante o atractivo en Sleeping
Beauty, ni el trabajo de su protagonista que trata insuficientemente de
sobrellevar su mediocre personaje, ni en su argumento que parece destinado únicamente
a proyectar morbo en vez de desarrollar una narrativa lineal que haga
evolucionar la historia, y ni en la tramposa dirección de su directora, que
trata de emular tendencias modernas tras las cámaras y termina disfrazando el
vacio de algo más lamentable y horroroso que el mismo vacio.
La Sleeping Beauty de Julia Leigh, resulta solo una aglomeración de
escenas sexuales sin sentido (todas ellas fachosas y repugnantes, no es exageración,
es indignación), situaciones y personajes arrojados torpemente a la narrativa
que no imprimen ni aportan nada destacable a la propuesta (el personaje
inconcluso de Lucy presenta errores
tremendos que incluso un aprendiz a guionista jamás cometería, y ni hablar del
resto del reparto, eso ya seria destripar demasiado esta película), un uso
descontrolado, abusivo, y torpe de desnudos e imágenes sexuales bizarras que no
están soportados por una carga narrativa que los demanden, sino por la vanidad y
engreimiento de una directora que solo quiere producir morbo para escandalizar, un desaprovechado argumento que pudo dar cabida a una
verdadera obra cinematográfica, un grupo de actores que realmente pudieron
representar roles fuertes y bien estructurados, y sobre todo, una actriz
protagonista (Emily Browning) que aunque encara con valentía
su personaje, resulta en una sobreactuación vacía y olvidable (ella llora pero parece estar riendo), esto
es principalmente porque su personaje esta burdamente inconcluso y sus cambios
y giros representativos resultan penosos y absurdos (cada palabra que sale de
la boca de Lucy, resulta más tonta y ridícula que la anterior).
Sleeping
Beauty jamás llega a despegar,
incluso su tosco desenlace atiende fielmente a la enorme carencia de calidad cinematográfica
que presenta la película. Lo único destacable es quizás la factura técnica del
filme, su interesante fotografía, su dirección artística y su excelente diseño
de vestuario. Lamentable que una película
que lo tenía todo para triunfar se convirtiera en una aberración como ésta (y
yo que pensaba que Rubber era la
película más fachosa del 2011).
El cine trata de demostrar y representar perspicacia y
sutileza, enfocar desde un ángulo diferente los temas más polémicos que
envuelven nuestra sociedad, Sleeping Beauty viola este dogma y se impone como una película que presume de
sus enormes errores. Una película salida de tono, falta de elegancia,
y desprovista de todo lo interesante y destacable que podemos encontrar en el
buen cine. Mera charlatanería barata que desde ya se sitúa como lo más decepcionante
del año. Lamentable.
Nota: 2.5/10



