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Monday, January 23, 2012

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Critica THE ARTIST

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Titulo: The Artist
Director: Michel Hazanavicius
País: Francia.
Género: Drama.
Guión: Michel Hazanavicius
Fotografía: Guillaume Schiffman
Música: Ludovic Bource
Sinopsis: Hollywood, 1927. George Valentin es una gran estrella del cine mudo a quien la vida le sonríe. Pero, con la llegada del cine sonoro, su carrera corre peligro de quedar sepultada en el olvido. Por su parte, la joven actriz Peppy Miller, que empezó como extra al lado de Valentin, se convierte en una estrella del cine sonoro.
Trailer: The Artist

Mágica, sorprendente, sensacional y maravillosa. Son algunos de los calificativos que ha recibido esta cinta francesa durante todo el 2011. Evidentemente, The Artist gusta y cala significativamente en un público selecto, no porqué la cinta de Hazanavicius sea del todo maravillosa, sino porque el público en cuestión, ama indiscutiblemente el cine. Por lo tanto, enaltecer con cierto fanatismo y respeto al séptimo arte, significa causalmente que nos debe gustar The Artist. ¿O no?

Michel Hazanavicius, se propuso la delicada labor de ir en búsqueda y el rescate de los orígenes del séptimo arte, para rendir un profundo tributo a la era muda, convirtiendo su película The Artist, en una película muda en pleno siglo XXI.  El proyecto puede resultar un tanto descabellado y hasta pretencioso si se le examina hondamente. Pero lo cierto es que la película viene a representar irónicamente, la novedad cinematográfica contemporánea, a partir de un conjunto de dogmas y movimientos artísticos que se creían olvidados en el pasado.



En la cúspide de la genealogía del cine.

The Artist, narra la historia del ocaso de un actor por la transición del cine mudo al sonoro, justo como también lo hiciera Sunset Boulevard (1950) o tal vez Singin’ in the Rain (1952). George Valentin —interpretado memorablemente por Jean Dujardin— es una gran estrella del cine mudo en la década del siglo XX. Justo allí donde la era muda alcanza la madurez en el séptimo arte. Llegada la invención del sonido en el cine gracias al vitaphone, la carrera, la fama y la gloria de Valentin, comienza a extinguirse. Mientras tanto, la joven y ecléctica actriz Peppy Miller —representada con sutileza y mucha sagacidad por Bérénice Bejo brota en el panorama artístico del cine sonoro.  

De esta manera, The Artist, recurre a representar arquetípicamente y con sumo cuidado del detalle, toda la caracterización y la artesanía de las películas del cine mudo, para contarnos esta historia de cine dentro del cine, rememorando y celebrando —con cognición de la aflicción que puede generar— la cúspide de la genealogía del séptimo arte. Pero no todo es maravilla y encanto en The Artist. La cinta de Hazanavicius, que parte de un guión un tanto superficial, recae en la terrible modalidad del tributo engañoso. Aquel en dónde sólo se puntualizan —con artificio y algo de astucia— los brillos que proyecta la superficie (el envoltorio) de este mundo primitivo. La película se va por el camino más fácil y condescendiente al público por la que fue creada —que sigan lloviendo los premios y los aplausos— y obvia el adentrarse y profundizar en la directriz analítica que demanda el tema. Como por ejemplo, representar con más respeto por la realidad, las miserias del cine mudo hollywoodense (no todo era tan fácil en aquella época, la historia de Peppy Miller es tramposa y nada creíble); analizar y recalcar la caída de la calidad cinematográfica con la aparición del cine sonoro, ya que la calidad visual de las películas en los años 20 (cine mudo) era increíblemente alta, junto a otros factores argumentales que se perciben inconclusos (como la extraña y obsesiva relación entre los protagonistas). Cómo pretexto para enaltecer y copiar la formula grafica del cine mudo, The Artist, es meramente una historia de dos actores cuyas carreras cambia con el auge técnico de la industria. Una película en donde abunda el encanto, el asombro y la magia (aunque en este caso es el truco) y escasea la nostalgia y la melancolía por los años que se fueron. Un tributo con mucho melado y pocos suspiros. Un bonito homenaje visual, con un guión —y un montaje— deficiente y trivial, que debió encarar con valentía e inteligencia, la verdadera naturaleza de aquellos años y aquel remoto mundo artístico. Siempre llevare en mi mente la picardía platónica de lo que puso ser The Artist, y de ese modo me doy cuenta, que la película perdería más de la mitad de su atolondrada audiencia.



Dirige Michel Hazanavicius. Director, actor y guionista francés. No conocía a Hazanavicius ni a sus filmes anteriores, y aun siento que lo desconozco. La escrupulosa personificación de la artesanía visual del cine mudo, que opera el director en The Artist es tan severa, que no diviso una personalidad artística, un sello cinematográfico tras el homenaje y la representación. Porqué, pese a que el sistema, el medio y la condición de posibilidad del cine mudo, denotaba ciertos rasgos que predominaran en todas las cintas de este tipo, siempre se percibía el distintivo y el sello de sus realizadores, o si no, que se revuelquen en su tumba Fritz Lang, F.W Murnay, Charles Chaplin, Erich von Stroheim, o hasta Carl Dreyer. Tanto la dirección, como el guion de Hazanavicius, me resultan injustificablemente dóciles.

Pese a los problemas que recalco, The Artist posee un visionado que engancha gracias al encanto de sus actores —incluida la parte canina. Dujardin evoca con gran sentido de la maravilla, los rasgos icónicos de algunos actores de aquella época. Tanto la mímica de Chaplin, la sonrisa de Fairbanks y el encanto de Clark Glabe. Bérénice Bejo es la contrapartida, generando una fuerte química entre ambos, y grandes dosis de frescura y belleza a los planos. Los rasgos expresivos alcanzan como era de esperarse —a propósito de la falta del sonido— un auge mayor y sorprendente. En su exactísima radiográfica del conjunto técnico de las películas del cine mudo,  The Artist posee una fuerte factura técnica. Desde la composición de su fotográfica (un claroscuro seductor), la dirección artística y la decoración de los sets, el vestuario, y la impecable y gloriosa música de Ludovic Bource (lo mejor de la película).

The Artist es demasiado mansa para mi gusto. Brilla, o consigue brillar de la manera más fácil, gracias al homenaje que plantea. Una película con un argumento pobre y una dirección demasiado corriente y uniforme. Poseedora de buenas actuaciones y una factura técnica de primera. Una cinta muda que convence engañosamente, usando un mínimo porcentaje de la realidad y grandes cantidades de edulcorantes.  Fácil de ver (aunque no lo parezca), pero no de olvidar (lamentablemente). Se deja ver. Mientras tanto, me sigo preguntando: ¿cómo sería el resultado si futuras generaciones y civilizaciones plantearan una expresión artística que homenajeara al cine hollywoodense del siglo XXI? ¿Tendría el mismo resultado mediático que The Artist?

Nota: 6.0/10

6 comentarios:

daniel said...

Es sorprendente cómo este film llegó a enamorar desde sus primeros días y ahora esté resultando aprobada pero no con tanta emoción como se pretendia. El hecho de que brinde un homenaje al cine hace de ella un film de visionado casi obligatorio. Este año nos hemos topado con 2 films que hablan sobre los cimientos del cine, y de momento me quedo con HUGO (pronto mi reseña) pero mientras espero ver The Artist analizo tu gran critica. Un abrazo.

Xavier Vidal said...

- Ya desde su paso en Cannes hay un gran sector de la crítica que opina lo mismo: 'está bien, pero no es para tanto'.
- Jueguen a quitarle el blanco y negro y el mudo... y se queda en una historia de amor a medio gas que se intuye a los 5 minutos.
- Lo mejor es la música... y añadiría que lo peor. Hay demasiada música. Aunque ese debería ser su Oscar natural.
- Dujardin no es que sea un gran actor: se adapta muy bien al papel. Hay que diferenciar el ser camaleónico con el ser versátil (Streep es las dos cosas, por ejemplo).
- The Artist es retro, y queda cool decir que te ha encantado. Por eso aplaudo tu reseña seria y sincera.

Saludos!

Carlos Andrés said...

Demasiado cierto, el argumento es superficial, bobo y copiado. No es profunda en ningún sentido. Pero claramente es pretensiosa, y es cierto que cuando una película obtiene este calificativo es odiada por los que no se dejan engañar y amada por los que caen en la 'trampa', en este caso, el film tiene una ventaja grandísima y es que evoca a una maravillosa época del cine. Entonces no queda más que dejarse empapar por el bonito homenaje y el encanto de sus personajes. Así, terminas con una sonrisa y ganas de bailar.

Saludos, José.

Emilio Luna said...

Yo aún no la he podido ver. Añado a las palabras de Xavier Vidal que no solo la crítica en Cannes avisó de cierta superficialidad si no que la valoró en un segundo escalón a cintas como Le Havre, Drive, Once Upon a Time in Anatolia, Melancholia o The Tree of Life.

Se nota la mano de los Weinstein aquí de antemano. Y estoy seguro de que me gustará, porque adoro es cine que homenajea. Pero se ve a la legua que es una cuestión de modas.

Un abrazo Jose.

Alejandro Salgado Baldovino said...

Muy interesante tu comentario Jose, aún no la he podido ver. Esperaré a ver cual es el verdadero homenaje al cine. Ya vi "Hugo" y me gustó mucho. Y precisamente en el comentario de "Hugo", anotaba que era un homenaje al cine clásico, por lo que de forma inevitable debía mostrar cine clásico en estado puro, que es la trama que llamamos hoy en día convencional. Lo que pasa con "Hugo" es que tenía en su contenido magia y encanto, entre otras cosas. Tengo que ver que me despierta "The Artist". Saludos

Rodrigo Moral said...

Muy de acuerdo en varias cosas que decis. Principalmente en el tema del guión. Es superficial, no hay otra palabra. Y sumamente arquetípico. Los rasgos de los personajes son más bien alegóricos, así como la película. Por éso es comprensible que, como decís, el director no deje entrever con THE ARTIST un estilo propio, sino un homenaje o un recorte de los orígenes.
Si tuviese que hacer un listado de los mejores trabajos de guión y dirección, estoy seguro que Michel Hazanavicius no ganaría un lugar. Aún así, hace las cosas de manera decente. Y es irreprochable su manejo artístico, desde luego.

Estoy seguro que si otros cineastas estuviesen dispuestos a agarrar este camino para crear nuevos trabajos, harían películas mejores que THE ARTIST.
Por el momento, me queda considerarla una película que cumple. Tiene un final que repone todas las demás fallas (sí, demasiado condescendiente, fácil, y tratándose de los años posteriores a la crisis.. bastante fantasioso), pero que te alegra.

Celebra la magia del cine, y éso se agradece. Aunque el reconocimiento es suficiente, yo particularmente me limitaría agradecer y no premiar.

Excelente revisión.

Un abrazo.

PD - Me agrada que se oiga el nombre de HUGO. Película que por su estilo más moderno parece hacer que la gente se olvide de que narra más o menos lo mismo. Y mucho mejor, desde mi opinión.