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Saturday, January 21, 2012

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Critica THE DESCENDANTS

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Titulo: The Descendants / Los Decendientes.
Director: Alexander Payne
País: Estados Unidos
Género: Drama.
Guión: Alexander Payne, Nat Faxon, Jim Rash
Fotografía: Phedon Papamichael
Música:
Sinopsis: Matt King (George Clooney), casado y padre de dos niñas, se ve obligado a replantearse la vida cuando su mujer sufre un terrible accidente que la deja en coma. Intenta torpemente recomponer la relación con sus problemáticas hijas -la precoz Scottie, de 10 años (Amara Miller), y la rebelde Alexandra, de 17 (Shailene Woodley)- al tiempo que se enfrenta a la difícil decisión de vender las propiedades de la familia. Herederos de la realeza hawaiana y los misioneros, los King poseen en Hawai tierras vírgenes de un valor incalculable. 
Trailer: The Descendants

Ciertamente, escasea hoy en día el cine comprometido por explorar fervorosamente la condición humana. Durante los años 50 y 60, el cine gozo con prontitud de esta experiencia significativa que denotaba con sabiduría y suma humanidad, las dolencias que al hombre aquejaban. Pero hoy en día, existen muy pocos héroes que aún proyectan con su perspicacia, lo que un día recalcaban con insistencia el genial Louis Malle. Uno de ellos (y quizás el más pronunciado, y evidentemente, el mejor) es Alexander Payne. Tras la sátira política en Election (1999), la comedia dramática About Schmidt (2002) y la deliciosa Sideways (2004), Payne presenta la adaptación cinematográfica de The Descendants (novela de Kaui Hart Hemmings). Una absorbente tragicomedia que acopla con suma inteligencia, la sensibilidad, la nobleza, el profundo dramatismo y la ternura, de esta historia que atrapa y seduce con su frescura y nobleza; e impacta de igual manera con su madurez, firmeza e inteligencia, al retratar con todo su ingenio y encanto, la devastación familiar por la perdida y el deterioro de las relaciones interpersonales.



Las memorias del linaje. 

La historia trascurre íntegramente en Hawái, sinónimo de encuentro turístico, asuetos familiares, estampados florales y relajación. Pero en The Descendants, nos percatamos que la vida y los problemas de los hawaianos, no se diferencian en lo absoluto, a la de personas y familias que redicen en diferentes partes del mundo. Matt King es un imponente y respetado abogado, afectado por el repentino y espantoso accidente que ha sufrido su esposa y que ahora se encuentra en estado de coma. Él, debe lidiar con la situación, afrontando con liderazgo y madurez, la paternidad de dos hijas perturbadas por lo sucedido. Scottie de 10 años, sujetada insondablemente a los sentimientos de su madre y Alexandra de 17 años, precoz y rebelde que guarda dentro de sí, viejos rencores y resentimientos hacia la madre. De esta manera, The Descendants nos cuenta cómo esta familia afronta la situación, afianzan las relaciones, descubren oscuros secretos y experimentan una de los grandes significados de la condición humana: el perdón.

Payne experimenta por primera vez lo que es trabajar sin su coguionista Jim Taylor y el resultado es evidente. The Descendants es una película mucho menos solazada pero con más sentido de la profundidad dramática en las emociones que produce. Poseedora de una narración homogénea y un pulso inquebrantable que se levanta sobre los fuertes cimientos de la adaptación argumental de la obra de Hemmings. Payne consigue un guión perfecto y redondo (no es exageración, es entusiasmo), y una dirección audaz y brillante que convierte los pequeños errores narrativos de la obra de Hemmings, en puntos a favor del filme y en otro ingrediente que representa acordemente, la imperfección como suprema condición de todo lo humano y vivo. Es por esto, que los personajes gozan en todo su esplendor, gracias a sus imperfecciones irremediables, que buscan con desdén, encontrar sus propios sentimientos (una condición habitual en los personajes de los filmes de Payne) y cuando los encuentran, la magia de su realizador los describe con perfección y sumisión, lo que produce un mayor disfrute de esta aguda y compleja historia. Tanto narrando el cambio de clima familiar tras el accidente de la esposa de Matt,  como retratando los problemas entre padres e hijas, la inexperta paternidad de Matt,  y el descubrimiento de viejas infidelidades y mentiras, The Descendants consigue un sosiego temporal (en sus dos horas de metraje) y actoral realmente mágicos, aderezados inteligentemente con pequeñas dosis de humor irreverente y que definen la responsabilidad y el respeto moral por cada uno de sus personajes, sus orígenes y sus imperfecciones.

Pero además de la evidente magia de Payne, The Descendants goza de un ingrediente extra e imprescindible, su extraordinario elenco actoral. Preparados los que odian a George Clooney, porqué aquí lo amaran. Este famoso actor, consigue prodigiosamente con su ejecución, que nos olvidemos que estamos ante la figura mediática por excelencia de la actuación, y nos revela realmente una perfecta personificación (que no necesita extensas horas de preparación, ni maquillaje, ni artificios) de este hombre común y corriente, que se reencuentra con sus hijas y con la vida, tras la muerte de su esposa. Su trabajo es realmente excepcional y soberbio, su simpatía enaltece los momentos de comedia, y su agudeza dramática nos deja con un nudo en el estomago en los momentos más devastadores y tristes del filme. A él lo acompaña, la sorprendente Shailene Woodley, que con suma autenticidad y frescura, retrata sin trampas la etapa del paso de la adolescencia a la madurez.

The Descendants es redonda y humilde únicamente en apariencia. Tras esta sencillez, se esconde una historia realmente compleja, devastadora y triste. Es una película que en definitiva, obvia la sensiblería barata y el edulcorante, para optimizar con inteligencia cada hecho, cada personaje y cada sentimiento. Una película que te puede generar tanto un nudo en el estomago, cómo una risa noble y unas lagrimas dolorosas. Una película brillantemente escrita y audazmente dirigida. Una de las mejores películas presentadas en el 2011 que posee ciertas características que sólo se ven en pantalla gracias al talento envidiable de Alexander Payne. Películas como The Descendants, se agradecen hoy en día.

Nota: 8.0/10


8 comentarios:

Sergio said...

Me parece genial que te haya gustado (más allá de eso, una buena crítica no significa un "me gustó" o un "no me gustó") Yo opíno que ganará el oscar a mejor película. Es solo mi predicción, más allá de mi preferencia, que sería esta o Hugo.

Mario said...

Me gustan éstas cintas existenciales, tras el globo de oro me entraron muchas ganas de verla y la tengo para ver pronto. Clooney es mediático pero me agrada, no tengo problemas con actores que tengan fama en parte superficial pero que trabajen fuerte con algunos buenos productos, como es su caso. Lo de lo familiar contemporáneo desde el relajo americano me encanta, nos presentan la vida sencilla con como dices complejidades por debajo que nos aturden o inquietan. Ya la veo. Un abrazo.

Mario said...

Me gustan éstas cintas existenciales, tras el globo de oro me entraron muchas ganas de verla y la tengo para ver pronto. Clooney es mediático pero me agrada, no tengo problemas con actores que tengan fama en parte superficial pero que trabajen fuerte con algunos buenos productos, como es su caso. Lo de lo familiar contemporáneo desde el relajo americano me encanta, nos presentan la vida sencilla con como dices complejidades por debajo que nos aturden o inquietan. Ya la veo. Un abrazo.

Carlos Andrés said...

Excelente reseña.
Como ya te había dicho, hoy vi Sideways & The descendants.
He descubierto que Payne es un maestro analizando y dando profundidad a conflictos universales y al mismo tiempo íntimamente existenciales, además de construir unos personajes equivocados, solitarios, llenos de errores, pero fascinantes de cierta forma. Y todo esto con un absoluto sentido de lo humano.
Ésta es una maravilla desoladora.

Saludos, José.

Arion said...

Siempre he sido fan de Payne así que estoy a la espera de ver esta nueva entrega.

Te dejé un comentario en tu post sobre Les Amours imaginaires.

Saludos,

www.artbyarion.blogspot.com

Rodrigo Moral said...

Estoy totalmente de acuerdo. Es una película enorme. Para destacar, el contraste del paraíso hawaiano y el infierno familiar, el sobresaliente elenco y el guión, que no exagerás en llamarlo perfecto. Porque lo es. El mejor trabajo del año, espero que no le nieguen el Oscar.

Alexander Payne es un gran guionista y un gran director, así como George Clooney es un gran actor, Shailene Woodley es una gran actriz, y The Descendants es una gran película. Un placer experimentar la alegría y el dolor en un conjunto explosivo fascinante, casi hipnótico.
Enorme trabajo.

Una de las películas del 2011.

Saludos.

daniel said...

Despues de verla puede decir que estoy totalmente de acuerdo. Un drama precioso, un relato de la vida misma ejecutado con maestria y elegancia; un guión muy inteligente y un reparto con personajes bien dibujados e interpretados.

Un abrazo.

Anonymous said...

HOLA! Seré la única en desacuerdo con todos. La pelicula me parecio pésima... pésima, perdi mi tiempo en realidad. Me parece un drama demasiado lento, muy simplistaa, sin valores, sin una actuacion meritoria, tampoco una profundidad. Veo el cine realmente mediocre y resignado a que hoy en dia no haya un trasfondo en los libretos o en las historias.