Copyrights @ Journal 2014 - Designed By Templateism - SEO Plugin by MyBloggerLab

Saturday, May 22, 2010

CANNES (DÍA 11): Mikhalkov sabe a poco

Share

Tanto se había hablado de la nueva película de Nikita Mikhalkov que venía a Cannes, que la desilusión ha sido a la medida de las esperanzas. Mikhalkov realiza con El éxodo el segundo episodio de una trilogía comenzada en 1994 con Quemado por el sol, que describía las purgas estalinianas y que se continúa ahora con dos episodios sobre la guerra contra el nazismo. Quemado por el sol dejó un excelente recuerdo de sutileza y eficacia dramática en la narración de la "desgracia" de un glorioso general de las luchas del comunismo, a la hora de situarse en Rusia. El General Kotov, que interpretaba ya Nikita Mikhalkov, se veía traicionado por un amigo de la familia, el oficial del KGB Arsentiev (Oleg Menshikov), al que han encomendado la misión de detenerle. En los primeros días de la guerra, Kotov logra escapar de un campo de prisioneros y vuelve a combatir por su país con una falsa identidad. Convencido de que su familia ha perecido en un campo de trabajo, decide continuar en el ejército a pesar de haber sido gravemente herido. Su hija, sin embargo, se salva de milagro y parte, como enfermera en busca de su padre. La acción de la película comienza de forma insólita, en torno a la figura de Stalin. Éste encarga de nuevo a Arsentiev buscar a Kotov, que no habría perecido como aseguran las informaciones oficiales. Seguiremos así las gestiones de Arsentiev, que sigue la pista a Kotov. Todo ello plantea un enigma: ¿por qué Stalin está tan interesado en Kotov? Aquí tenemos la primera frustración de la película: para saberlo será preciso esperar al tercer episodio de la trilogía. Con todo, Nikita Mikhalkov realiza una película de 2h 30 que, como evoca su título, habla del momento en que la población rusa huye del avance alemán. Se trata más bien de la resistencia resignada, el heroísmo sin resultados, y la película nos los muestra con las habituales acciones de represión del ejercito alemán. Todo ello se ha realizado con medios importantes, y la película contiene momentos espectaculares -la voladura de un puente, el bombardeo de un barco bajo protección de la Cruz Roja, etc.-, pero desgraciadamente todo ello se acompaña de detalles inesperados o demasiado demostrativos, que recuerdan necesariamente a las glorias del cine soviético de la época heroica. La única novedad sería la introducción de una nota religiosa: la hija de Kotov es bautizada en pleno naufragio, y la protección de un ícono de la Virgen es patente después de un bombardeo. Pero toda la sutileza de Quemado por el sol se ha esfumado al servicio de un cine cincelado a martillazos. Es una lástima esta deriva, pues en la primera secuencia de la película, que no es en absoluto una rehabilitación de Stalin, existe aún ese tono sutil, al mostrarnos al dictador rodeado de sus colaboradores. Mikhalkov, elegido en 1993 como cabeza del Fondo Ruso de la Cultura, ocupa desde 1998 la presidencia de los Cineastas de la Federación de Rusia. Hoy se le dice amigo de Putin, y una parte de los cineastas rusos critican su actuación. Es evidente que el Festival de Cannes no está para resolver estos problemas. Es cierto sin embargo que su cine marca un retorno al nacionalismo, unido a la religión, lo que ahora es patente en su obra. El mismo indica que la idea de sus últimas películas le vino al ver la película de Spielberg Salvar al soldado Ryan. Su esfuerzo ahora es el de mostrar la importancia de Rusia en la derrota de la Alemania nazi. Nada de discutible en este intento. Pero hubiéramos deseado que su demostración tuviera la calidad artística del resto de su obra cinematográfica. Fuente

0 comentarios: