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Sunday, January 29, 2012

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Mejor director de fotografía del 2011



Ya se han conocido las nominaciones a los premios OSCARs 2012. Con sus pequeños aciertos y múltiples equivocaciones, los académicos han designado lo que ellos llaman la selección cinematográfica por excelencia del pasado año; pero lo que realmente se ve en estas cuestionables nominaciones, es el éxito de grandes productoras y organizaciones tras potentes planes de mercadeo y comercialización, para situar sus producciones entre las favoritas de la academia. No me detendré en estos asuntos que ya he recalcado angustiosamente en el pasado. La razón principal de esta publicación, radica en comentar y explorar un poco las carreras cinematográficas de los directores de fotografía nominados para la presente edición. He de mencionar una vez más, que sólo dos categorías de los premios Oscars interesan a este servidor: Mejor fotografía y Mejor Película de habla no inglesa.  

Cinco trabajos interesantes (aunque algunos no tan excepcionales como otros)  han conseguido la nominación, cuyo ganador será develado en la ceremonia el próximo 26 de febrero. Sin oportunidad de sorpresa, estos son los nominados al mejor diseño de fotografía para un film o largometraje: 






THE GIRL WITH THE DRAGON TATTOO, por Jeff Cronenweth.

Cronenweth es reconocido por su trabajo junto a David Fincher en Fight Club y la pasada The Social Network. También se le conoce por su particular trabajo en One Hour Photo, pero, es por este extraño e interesante sello junto a Fincher, que el director de fotografía ha logrado sobresalir entre los demás encargos.  Uno no sabe si la mano escrupulosa de David Fincher pervirtió —un poco más— la perspectiva de Cronenweth, como tampoco se sabe si la magia visual que se observa en esta película proviene del completo pensamiento de su director o de su director de fotografía. Pero lo que si sabemos, es que el resultado es extraordinario y muy meticuloso. Este uso obsesivo de filtros y tonalidades artificiales me resulta magnético y hasta delirante. Junto al trabajo de Lubezki, éste es uno de mis preferidos en esta edición. 








WAR HORSE, por Janusz Kaminski.

Janusz Kaminski ha trabajado junto a Steven Spielberg durante un largo tiempo.  Incluso los dos premios Oscars que ha ganado, provienen de su trabajo junto al afamado director en: Schindler’s List y Saving Private Ryan. También ha conseguido la nominación anteriormente por su trabajo en Amistad, y en la extraordinaria Le scaphandre et le papillon. Este año, rompiendo todo pronóstico, Kaminski logra colarse en el quinteto nominado, con lo que parece y es, el trabajo —junto a Steven Spielberg— más blando e insuficiente de su carrera. War Horse, expone una cinematografía previsible y sin mayor paso a la sorpresa y la originalidad; que únicamente puntualiza pequeños rasgos ópticos y el uso un tanto limitado, de la luz y las sombras. Es el trabajo más débil del quinteto, y evidentemente, el que parte con menores expectativas de ser premiado. 







HUGO, por Robert Richardson.

Robert Richardson es el colaborador habitual de Martin Scorsese, Oliver Stone y Quentin Tarantino.  Ha ganado anteriormente dos premios Oscars por JFK y The Aviator.  Este 2012, junto a Lubezki, es el director de fotografía que más posibilidades tiene de conseguir la victoria. Su excepcional trabajo de Hugo, vaticina todo un sinfín de reconocimientos, entre los que puede suscitar el Oscar a mejor cinematografía. Particularmente si la academia decide continuar evadiendo injustificadamente el gran talento de Lubezki, entonces Richardson seria una opción más que segura para conseguir el premio. Crucemos los dedos porque no sea así, “el chivo” lo merece más que él. 







THE TREE OF LIFE, por Emmanuel Lubezki.

Emmanuel Lubezki, “el chivo”, ha trabajado durante su carrera junto a directores como Michael Mann, Tim Burton, Terrence Malick y Alfonso Cuarón. Hasta los momentos, cosecha cinco nominaciones al Oscar, sin ninguna victoria a su favor. Pero afortunadamente, este 2012 puede conseguir su primer triunfo en Hollywood, gracias a su mejor trabajo hasta la fecha—y el mejor trabajo visual de todo el año— en The Tree of Life. Su potente visión, su agudeza en el enfoque y la gloriosa tonalidad que le adjudica a esos paisajes naturales que capta con su lente, hacen que este inmenso viaje sensorial se convierta en algo delirante y casi irrepetible. No hay justificaciones para que la academia no reconozca su trabajo, este año es el de Lubezki, y The Tree of Life, ya tiene un Oscar ganado a su favor. 







THE ARTIST, por Guillaume Schiffman.

Al igual que la mayoría del reparto actoral y técnico de The Artist, Guillaume Schiffman es un  total desconocido para Hollywood.  Schiffman viene a corroborar el viejo cliché de la academia: toda  famosa película, que posee una fotografía en blanco y negro, ha de ser nominada al Oscar. Por ende, como era de esperar, consigue la nominación. Su trabajo en el film de Hazanavicius, me resulta únicamente aceptable para el tipo de película que propone. Al igual que Kaminski, Schiffman logra colarse en el quinteto, sobrepasando la snobeada cinematografía de Tinker Tailor Soldier Spy, y cómo no, The Turín Horse (que siendo en blanco y negro, es más perspicaz y técnicamente perfecta que The Artist). Guillaume Schiffman parte con pocas posibilidades de ser galardonado, aunque todo puede suceder en esta clase de premiaciones.

La gran pregunta es: ¿Quién conseguirá el premio a Mejor Fotografía? 

Monday, January 23, 2012

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Nominaciones a los OSCARs 2012 (predicciones)



Mejor Película
 "The artist"
 "The descendants"
 "Hugo"
 "The girl with the dragon tattoo"
 "Midnight in Paris"
 "Moneyball"
 "The help"
 "Tinker, Tailor, Soldier, Spy"
 Cruzo los dedos por: “The Tree of Life”. 


Mejor Director 
Martin Scorsese "Hugo" 
Michel Hazanavicius "The artist"
Alexander Payne "The descendants" 
David Fincher "The girl with the dragon tattoo" 
Terrence Malick "The tree of life" 
Cruzo los dedos por: Tomas Alfredson "Tinker, Tailor, Soldier, Spy" 


Mejor Actor 
George Clooney "The descendants" 
Jean Dujardin "The artist"
Brad Pitt "Moneyball"
Leonardo DiCaprio "J. Edgar"
Michael Fassbender "Shame" 


Mejor Actriz 
Meryl Streep "The iron lady" 
Viola Davis "The help" 
Michelle Williams "My week with Marilyn"
Tilda Swinton "We need to talk about Kevin" 
Glenn Close "Albert Nobbs"


Mejor Guión Original 
Woody Allen "Midnight in Paris" 
Michael Hazanavicius "The artist" 
Diablo Cody "Young adult" 
Will Reiser "50/50"
Jeff Nichols "Take Shelter" 
Cruzo los dedos por: "A Separation" y “Beginners”.


Mejor Guión Adaptado 
Bridget O’Connor, Peter Straughan "Tinker, Tailor, Soldier, Spy"
John Logan "Hugo" 
Nat Faxon, Alexander Payne, Jim Rash "The descendants" 
Aaron Sorkin y Steven Zaillian "Moneyball" 
Steven Zaillian "The girl with the dragon tatoo"


Mejor Actor de Reparto
Christopher Plummer "Beginners"
Kenneth Branagh "My week with Marilyn" 
Albert Brooks "Drive" 
Nick Nolte "Warrior" 
Max Von Sydow "Extremely loud and incredibly close" 


Mejor Actriz de Reparto 
Octavia Spencer "The help" 
Janet McTeer "Albert Nobbs" 
Jessica Chastain "The Tree of Life"
Bérénice Bejo "The artist" 
Carey Mulligan "Shame"


Mejor Película Extranjera 
Canadá, “Monsieur Lazhar,” 
Dinamarca, “Superclásico,” 
Irán, “A Separation,” 
Israel, “Footnote,” 
Marruecos, “Omar Killed Me,” 


 Mejor Película Animada
"Rango" 
"The adventures of Tintin" 
"Puss in boots" 
"Arthur Christmas" 
"Cars 2"



Mejor Edición 
"The Tree of Life" 
"Hugo" 
 "Moneyball" 
"The girl with the dragon tattoo"
"Tinker, Tailor, Soldier, Spy" 


Mejor Fotografía 
"The tree of life" 
"Hugo" 
"Tinker, Tailor, Soldier, Spy"
"The girl with the dragon tatoo" 
"The artist" 


Mejor Dirección Artística 
"War horse" 
"Tinker, Tailor, Soldier, Spy" 
"Hugo" 
"The artist" 
"Harry Potter and the Deathly Hallows Part. 2" 


Mejor Vestuario 
"Hugo" 
"Jane Eyre"
"My week with Marilyn"
"The help"
"The artist" 


Mejor Sonido 
"The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn" 
"The Tree of Life" 
"Super 8" 
"Transformers: Dark of the Moon" 
"Mission: Impossible - Ghost Protocol" 


Mejor Edición de Sonido 
"Mission: Impossible - Ghost Protocol" 
"Super 8" 
"Transformers: Dark of the Moon" 
"War Horse" 
"Rise of the Planet of the Apes" 


Mejor Partitura o banda sonora 
Ludovic Bource "The artist" 
Howard Shore "Hugo" 
John Williams "War horse" 
Alberto Iglesias "Tinker, tailor, soldier, spy" 
Alexandre Desplat "Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2" 


Mejor Canción Original 
"The living proof", de Mary J. Blige ("The help")
 "Lay your head down", de Sinead O'Connor ("Albert Nobbs") 
"Hello, hello", de Elton John ("Gnomeo & Juliet") 
"Pictures in my head" ("The muppets") 
"Gathering Stories", de Sigur Rós ("We bought a zoo") 


Mejor Maquillaje 
"The iron lady" 
"Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 2" 
"Albert Nobbs" 


Mejores Efectos Visuales 
"Transformers: Dark of the Moon" 
"Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides"
"Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2 "Rise of the Planet of the Apes" 
"The Tree of Life"



Mejor Película documental 
"Project Nim" 
"We were here" 
"Pina" 
"Bill Cunningham New York"
"Hell and back again"
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Critica THE ARTIST



Titulo: The Artist
Director: Michel Hazanavicius
País: Francia.
Género: Drama.
Guión: Michel Hazanavicius
Fotografía: Guillaume Schiffman
Música: Ludovic Bource
Sinopsis: Hollywood, 1927. George Valentin es una gran estrella del cine mudo a quien la vida le sonríe. Pero, con la llegada del cine sonoro, su carrera corre peligro de quedar sepultada en el olvido. Por su parte, la joven actriz Peppy Miller, que empezó como extra al lado de Valentin, se convierte en una estrella del cine sonoro.
Trailer: The Artist

Mágica, sorprendente, sensacional y maravillosa. Son algunos de los calificativos que ha recibido esta cinta francesa durante todo el 2011. Evidentemente, The Artist gusta y cala significativamente en un público selecto, no porqué la cinta de Hazanavicius sea del todo maravillosa, sino porque el público en cuestión, ama indiscutiblemente el cine. Por lo tanto, enaltecer con cierto fanatismo y respeto al séptimo arte, significa causalmente que nos debe gustar The Artist. ¿O no?

Michel Hazanavicius, se propuso la delicada labor de ir en búsqueda y el rescate de los orígenes del séptimo arte, para rendir un profundo tributo a la era muda, convirtiendo su película The Artist, en una película muda en pleno siglo XXI.  El proyecto puede resultar un tanto descabellado y hasta pretencioso si se le examina hondamente. Pero lo cierto es que la película viene a representar irónicamente, la novedad cinematográfica contemporánea, a partir de un conjunto de dogmas y movimientos artísticos que se creían olvidados en el pasado.



En la cúspide de la genealogía del cine.

The Artist, narra la historia del ocaso de un actor por la transición del cine mudo al sonoro, justo como también lo hiciera Sunset Boulevard (1950) o tal vez Singin’ in the Rain (1952). George Valentin —interpretado memorablemente por Jean Dujardin— es una gran estrella del cine mudo en la década del siglo XX. Justo allí donde la era muda alcanza la madurez en el séptimo arte. Llegada la invención del sonido en el cine gracias al vitaphone, la carrera, la fama y la gloria de Valentin, comienza a extinguirse. Mientras tanto, la joven y ecléctica actriz Peppy Miller —representada con sutileza y mucha sagacidad por Bérénice Bejo brota en el panorama artístico del cine sonoro.  

De esta manera, The Artist, recurre a representar arquetípicamente y con sumo cuidado del detalle, toda la caracterización y la artesanía de las películas del cine mudo, para contarnos esta historia de cine dentro del cine, rememorando y celebrando —con cognición de la aflicción que puede generar— la cúspide de la genealogía del séptimo arte. Pero no todo es maravilla y encanto en The Artist. La cinta de Hazanavicius, que parte de un guión un tanto superficial, recae en la terrible modalidad del tributo engañoso. Aquel en dónde sólo se puntualizan —con artificio y algo de astucia— los brillos que proyecta la superficie (el envoltorio) de este mundo primitivo. La película se va por el camino más fácil y condescendiente al público por la que fue creada —que sigan lloviendo los premios y los aplausos— y obvia el adentrarse y profundizar en la directriz analítica que demanda el tema. Como por ejemplo, representar con más respeto por la realidad, las miserias del cine mudo hollywoodense (no todo era tan fácil en aquella época, la historia de Peppy Miller es tramposa y nada creíble); analizar y recalcar la caída de la calidad cinematográfica con la aparición del cine sonoro, ya que la calidad visual de las películas en los años 20 (cine mudo) era increíblemente alta, junto a otros factores argumentales que se perciben inconclusos (como la extraña y obsesiva relación entre los protagonistas). Cómo pretexto para enaltecer y copiar la formula grafica del cine mudo, The Artist, es meramente una historia de dos actores cuyas carreras cambia con el auge técnico de la industria. Una película en donde abunda el encanto, el asombro y la magia (aunque en este caso es el truco) y escasea la nostalgia y la melancolía por los años que se fueron. Un tributo con mucho melado y pocos suspiros. Un bonito homenaje visual, con un guión —y un montaje— deficiente y trivial, que debió encarar con valentía e inteligencia, la verdadera naturaleza de aquellos años y aquel remoto mundo artístico. Siempre llevare en mi mente la picardía platónica de lo que puso ser The Artist, y de ese modo me doy cuenta, que la película perdería más de la mitad de su atolondrada audiencia.



Dirige Michel Hazanavicius. Director, actor y guionista francés. No conocía a Hazanavicius ni a sus filmes anteriores, y aun siento que lo desconozco. La escrupulosa personificación de la artesanía visual del cine mudo, que opera el director en The Artist es tan severa, que no diviso una personalidad artística, un sello cinematográfico tras el homenaje y la representación. Porqué, pese a que el sistema, el medio y la condición de posibilidad del cine mudo, denotaba ciertos rasgos que predominaran en todas las cintas de este tipo, siempre se percibía el distintivo y el sello de sus realizadores, o si no, que se revuelquen en su tumba Fritz Lang, F.W Murnay, Charles Chaplin, Erich von Stroheim, o hasta Carl Dreyer. Tanto la dirección, como el guion de Hazanavicius, me resultan injustificablemente dóciles.

Pese a los problemas que recalco, The Artist posee un visionado que engancha gracias al encanto de sus actores —incluida la parte canina. Dujardin evoca con gran sentido de la maravilla, los rasgos icónicos de algunos actores de aquella época. Tanto la mímica de Chaplin, la sonrisa de Fairbanks y el encanto de Clark Glabe. Bérénice Bejo es la contrapartida, generando una fuerte química entre ambos, y grandes dosis de frescura y belleza a los planos. Los rasgos expresivos alcanzan como era de esperarse —a propósito de la falta del sonido— un auge mayor y sorprendente. En su exactísima radiográfica del conjunto técnico de las películas del cine mudo,  The Artist posee una fuerte factura técnica. Desde la composición de su fotográfica (un claroscuro seductor), la dirección artística y la decoración de los sets, el vestuario, y la impecable y gloriosa música de Ludovic Bource (lo mejor de la película).

The Artist es demasiado mansa para mi gusto. Brilla, o consigue brillar de la manera más fácil, gracias al homenaje que plantea. Una película con un argumento pobre y una dirección demasiado corriente y uniforme. Poseedora de buenas actuaciones y una factura técnica de primera. Una cinta muda que convence engañosamente, usando un mínimo porcentaje de la realidad y grandes cantidades de edulcorantes.  Fácil de ver (aunque no lo parezca), pero no de olvidar (lamentablemente). Se deja ver. Mientras tanto, me sigo preguntando: ¿cómo sería el resultado si futuras generaciones y civilizaciones plantearan una expresión artística que homenajeara al cine hollywoodense del siglo XXI? ¿Tendría el mismo resultado mediático que The Artist?

Nota: 6.0/10

Saturday, January 21, 2012

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Critica THE DESCENDANTS



Titulo: The Descendants / Los Decendientes.
Director: Alexander Payne
País: Estados Unidos
Género: Drama.
Guión: Alexander Payne, Nat Faxon, Jim Rash
Fotografía: Phedon Papamichael
Música:
Sinopsis: Matt King (George Clooney), casado y padre de dos niñas, se ve obligado a replantearse la vida cuando su mujer sufre un terrible accidente que la deja en coma. Intenta torpemente recomponer la relación con sus problemáticas hijas -la precoz Scottie, de 10 años (Amara Miller), y la rebelde Alexandra, de 17 (Shailene Woodley)- al tiempo que se enfrenta a la difícil decisión de vender las propiedades de la familia. Herederos de la realeza hawaiana y los misioneros, los King poseen en Hawai tierras vírgenes de un valor incalculable. 
Trailer: The Descendants

Ciertamente, escasea hoy en día el cine comprometido por explorar fervorosamente la condición humana. Durante los años 50 y 60, el cine gozo con prontitud de esta experiencia significativa que denotaba con sabiduría y suma humanidad, las dolencias que al hombre aquejaban. Pero hoy en día, existen muy pocos héroes que aún proyectan con su perspicacia, lo que un día recalcaban con insistencia el genial Louis Malle. Uno de ellos (y quizás el más pronunciado, y evidentemente, el mejor) es Alexander Payne. Tras la sátira política en Election (1999), la comedia dramática About Schmidt (2002) y la deliciosa Sideways (2004), Payne presenta la adaptación cinematográfica de The Descendants (novela de Kaui Hart Hemmings). Una absorbente tragicomedia que acopla con suma inteligencia, la sensibilidad, la nobleza, el profundo dramatismo y la ternura, de esta historia que atrapa y seduce con su frescura y nobleza; e impacta de igual manera con su madurez, firmeza e inteligencia, al retratar con todo su ingenio y encanto, la devastación familiar por la perdida y el deterioro de las relaciones interpersonales.



Las memorias del linaje. 

La historia trascurre íntegramente en Hawái, sinónimo de encuentro turístico, asuetos familiares, estampados florales y relajación. Pero en The Descendants, nos percatamos que la vida y los problemas de los hawaianos, no se diferencian en lo absoluto, a la de personas y familias que redicen en diferentes partes del mundo. Matt King es un imponente y respetado abogado, afectado por el repentino y espantoso accidente que ha sufrido su esposa y que ahora se encuentra en estado de coma. Él, debe lidiar con la situación, afrontando con liderazgo y madurez, la paternidad de dos hijas perturbadas por lo sucedido. Scottie de 10 años, sujetada insondablemente a los sentimientos de su madre y Alexandra de 17 años, precoz y rebelde que guarda dentro de sí, viejos rencores y resentimientos hacia la madre. De esta manera, The Descendants nos cuenta cómo esta familia afronta la situación, afianzan las relaciones, descubren oscuros secretos y experimentan una de los grandes significados de la condición humana: el perdón.

Payne experimenta por primera vez lo que es trabajar sin su coguionista Jim Taylor y el resultado es evidente. The Descendants es una película mucho menos solazada pero con más sentido de la profundidad dramática en las emociones que produce. Poseedora de una narración homogénea y un pulso inquebrantable que se levanta sobre los fuertes cimientos de la adaptación argumental de la obra de Hemmings. Payne consigue un guión perfecto y redondo (no es exageración, es entusiasmo), y una dirección audaz y brillante que convierte los pequeños errores narrativos de la obra de Hemmings, en puntos a favor del filme y en otro ingrediente que representa acordemente, la imperfección como suprema condición de todo lo humano y vivo. Es por esto, que los personajes gozan en todo su esplendor, gracias a sus imperfecciones irremediables, que buscan con desdén, encontrar sus propios sentimientos (una condición habitual en los personajes de los filmes de Payne) y cuando los encuentran, la magia de su realizador los describe con perfección y sumisión, lo que produce un mayor disfrute de esta aguda y compleja historia. Tanto narrando el cambio de clima familiar tras el accidente de la esposa de Matt,  como retratando los problemas entre padres e hijas, la inexperta paternidad de Matt,  y el descubrimiento de viejas infidelidades y mentiras, The Descendants consigue un sosiego temporal (en sus dos horas de metraje) y actoral realmente mágicos, aderezados inteligentemente con pequeñas dosis de humor irreverente y que definen la responsabilidad y el respeto moral por cada uno de sus personajes, sus orígenes y sus imperfecciones.

Pero además de la evidente magia de Payne, The Descendants goza de un ingrediente extra e imprescindible, su extraordinario elenco actoral. Preparados los que odian a George Clooney, porqué aquí lo amaran. Este famoso actor, consigue prodigiosamente con su ejecución, que nos olvidemos que estamos ante la figura mediática por excelencia de la actuación, y nos revela realmente una perfecta personificación (que no necesita extensas horas de preparación, ni maquillaje, ni artificios) de este hombre común y corriente, que se reencuentra con sus hijas y con la vida, tras la muerte de su esposa. Su trabajo es realmente excepcional y soberbio, su simpatía enaltece los momentos de comedia, y su agudeza dramática nos deja con un nudo en el estomago en los momentos más devastadores y tristes del filme. A él lo acompaña, la sorprendente Shailene Woodley, que con suma autenticidad y frescura, retrata sin trampas la etapa del paso de la adolescencia a la madurez.

The Descendants es redonda y humilde únicamente en apariencia. Tras esta sencillez, se esconde una historia realmente compleja, devastadora y triste. Es una película que en definitiva, obvia la sensiblería barata y el edulcorante, para optimizar con inteligencia cada hecho, cada personaje y cada sentimiento. Una película que te puede generar tanto un nudo en el estomago, cómo una risa noble y unas lagrimas dolorosas. Una película brillantemente escrita y audazmente dirigida. Una de las mejores películas presentadas en el 2011 que posee ciertas características que sólo se ven en pantalla gracias al talento envidiable de Alexander Payne. Películas como The Descendants, se agradecen hoy en día.

Nota: 8.0/10


Saturday, January 14, 2012

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Critica BIR ZAMANLAR ANADOLU'DA (Once Upon a Time in Anatolia)



Titulo: Bir Zamanlar Anadolu'da  / Once Upon a Time in Anatolia
Director: Nuri Bilge Ceylan
País: Turquía.
Género: Drama
Guión: Ebru Ceylan, Nuri Bilge Ceylan, Ercan Kesal
Fotografía: Gökhan Tiryaki
Música: Thomas Newman
Sinopsis: La vida en una pequeña ciudad se asemeja a un viaje en medio de las estepas: la impresión de que algo "nuevo y diferente" va a surgir de cada colina, pero las mismas carreteras monótonas, alargadas, que desaparecen o persisten, inevitablemente similares siempre.


En las estepas reposa un cadáver enterrado y un grupo de curiosos personajes van en busca de éste.  Nuri Bilge Ceylan se sirve de esta simplista premisa (basada en hechos reales) para exteriorizar brillantemente el halo filosófico que la narrativa pretende y consigue adjudicar. Once Upon a Time in Anatolia se levanta sobre la anécdota de un crimen, prescindiendo novedosamente de la estructura argumental de este subgénero, para convertirse en un viaje hipnótico, desolador y oscuro al lugar en donde descansan las cenizas que alguna vez dieron flama a profundas verdades y semblanzas.

Cómo fiel partidario del cine contemplativo, he de reconocer cierto malestar que manifiestan algunos de sus títulos hoy en día. La gran mayoría de películas que se mueven bajo este estigma artístico, han presentado cierta complejidad derivada de la frenética evolución que presenta el género.  Muchas de estas producciones han conseguido repeler al público, principalmente por evadir  el entendimiento y el afecto en su ambición por lograr el alumbramiento filosófico que pretende. El estilo que observamos hoy en día es el de incomodar al espectador con cuestionamientos que él se niega a contestar. Esto genera un cierto distanciamiento y una frialdad evidente entre el film (mensajero) y el espectador. Pese a esto, sigo amparando el cine contemplativo como la pulsión artística por excelencia, y defino el malestar que despierta entre la concurrencia, como necesario y hasta innovador; pero aún así, acepto cualquier critica que se acreciente sobre lo aquí mencionado, como verídica y afirmativa. Once Upon a Time in Anatolia, que califica como cine contemplativo, afortunadamente no presenta esta contrariedad. Principalmente porqué puntualiza la rica contemplación gracias a la maestría de Ceylan en la dirección, para permitir el desarrollo de una narración omnisciente que logra profundizar, sin tedio ni estridencia, en las oscuras mentes y almas de estos personajes que se mueven a la deriva en búsqueda de un fin.



Once Upon a Time in Anatolia, cuenta la historia de dos hermanos que son  apresados por un presunto asesinato en las estepas de Anatolia. Un oficial de policía, un fiscal, un doctor, y varios choferes, van en busca del cadáver en una noche en donde el paisaje se presenta extrañamente monótono, pero hipnótico y de una belleza deslumbrante. El autor del crimen, lamentablemente, no tienen nada claro dónde está el cadáver, sobre todo porque a la hora de cometer el asesinato estaba inmoralmente borracho. Su hermano tampoco sirve de gran ayuda en la investigación, ya que padece una enfermedad mental. El camino es escabroso y aunque parezca desconocido por la oscuridad que lo cubre, estos personajes se darán cuenta que tras todo el recorrido de búsqueda, siempre persiste lo antes encontrado. Esta alegoría existencial a la vida, es una de las pocas que puntualiza Ceylan durante este sencillo argumento, que filosofa además y sin pretensión, sobre la divinidad, la venganza, el rencor, y la finitud del hombre, haciendo de este cuento nocturno una obra absorbente y deslumbrante de ver, escuchar y meditar.

Dirige Nuri Bilge Ceylan, una de los pocos realizadores que en la actualidad señalan y rediscuten el legado de Tarkovski y Antonioni, pero sin dejar de lado su particular firma cinematográfica, rica en detalles y singularidades que defienden la perfección del enfoque y el mensaje. Tras los ensayos vitalistas y existenciales “Iklimler (Los Climas)” y  “Uzak (Lejano)”, y el desgarro realista sobre lo lóbrego de la humanidad en “Üç Maymun (Tres Monos)”, Ceylan consigue en esta oportunidad una narración lineal sin complicaciones narrativas ni cronológicas, para ahondar en terrenos sin honduras —según el ojo estándar —   que servirá para arrojar una vieja semblanza metafísica en su desolador y lúcido desenlace. Siendo Ceylan uno de los principales focos del cine contemporáneo, evidentemente ejecuta aquí, una de las mejores direcciones de los últimos años. Su potente y  detallada ejecución, esconde un minucioso y dificultoso sistema pensado, recalculado y representado con suma maestría, que permite milagrosamente al espectador, infiltrarse entre la acción y el análisis de su argumento, y familiarizarse con este sincero retrato de personajes y tradiciones. Es tal la maestría de Ceylan tras las cámaras, que incluso esta obra cinematográfica se percibe casi en tiempo real, consiguiendo lo que muy pocas veces se ve en la gran pantalla, una atmosfera de desolación y dolor disfrazada de  una sigilosa y maravillosa tranquilidad, sobre todo en la primeros 90 minutos de metraje, en donde el argumento, se sirve para explotar hasta la última gota el talento de Ceylan, el maestro contemporáneo por excelencia de la imagen y el sonido.


Lo que escucho y veo en Once Upon a Time in Anatolia, deslumbra mis sentidos. La pictórica fotografía en CinemaScope es sencillamente memorable. Su tenebrismo y el sostenible uso de la oscuridad sucumbe la vista y permiten una atmosfera casi palpable,  en la que se puede respirar y apreciar hasta el último detalle.

Once Upon a Time in Anatolia, es un portentoso fresco cinematográfico en donde cada trazo y tonalidad tiene un sentido y una importancia relevante y ontológica. Una película que se aleja del estigma melancólico de las antiguas obras de Ceylan, pero que invita a la reflexión sobre las restricciones y las discrepancias entre la luz y la oscuridad, entre el día y la noche. Hipnótica y desoladora, como agobiante y reflexiva. Como era de esperar, es una potente y deslumbrante obra maestra.

Nota: 9.0/10